Ávila en el siglo XIX: un viaje a la ciudad de las murallas a través de antiguas xilografías
- vcunillera2006
- hace 2 días
- 3 min de lectura

Hay ciudades que parecen haber sido construidas para ser contempladas con calma. Ávila es una de ellas. Sus murallas, sus iglesias, sus plazas y sus calles conservan una personalidad que el paso del tiempo apenas ha conseguido transformar.
Hoy queremos viajar hasta la Ávila del siglo XIX, una ciudad que descubriremos a través de un conjunto de antiguas xilografías decimonónicas. Estas pequeñas obras, nacidas de la combinación entre arte, documentación y periodismo ilustrado, nos permiten asomarnos a una ciudad que ya entonces despertaba la curiosidad de viajeros, artistas y escritores.
Nuestro recorrido nos llevará por sus monumentos más representativos, pero también por las costumbres, las celebraciones y las escenas cotidianas de sus habitantes. Porque estas imágenes no solo muestran una ciudad: nos cuentan cómo era vivir en ella hace más de ciento cincuenta años.

La historia de Ávila se remonta a la Antigüedad. Su privilegiada posición sobre un promontorio junto al río Adaja hizo de este lugar un enclave estratégico desde tiempos remotos. La ciudad tuvo presencia romana y, posteriormente, atravesó los siglos de dominación visigoda y musulmana.

Será durante la Edad Media, especialmente a partir de la repoblación cristiana de los territorios situados al norte del Sistema Central, cuando Ávila adquiera buena parte de la fisonomía que todavía hoy la caracteriza.
Sus impresionantes murallas comenzaron a levantarse en el siglo XII y se convirtieron en el gran símbolo de la ciudad. Iglesias, palacios y edificios religiosos fueron configurando un paisaje urbano de extraordinaria riqueza.

Ávila alcanzó una especial relevancia durante los siglos XV y XVI, época en la que vivieron algunas de sus figuras históricas más importantes. Entre ellas destaca, naturalmente, Santa Teresa de Jesús, nacida en Ávila en 1515 y estrechamente vinculada a la ciudad.

Con el paso de los siglos, la importancia económica y política de Ávila fue cambiando. Y así llegamos al siglo XIX, una época marcada en España por grandes transformaciones políticas y sociales. La ciudad conserva entonces su monumentalidad, pero también muestra la vida de una población que mantiene muchas de sus antiguas tradiciones mientras comienza a entrar en la modernidad.

Es precisamente esa Ávila la que queremos recuperar a través de las xilografías.
Si existe una imagen capaz de resumir Ávila, esa es la de sus murallas.
Sus impresionantes lienzos de piedra, salpicados de torres y puertas, aparecen una y otra vez en los libros de viajes, publicaciones ilustradas y estampas del siglo XIX. Para los viajeros de la época, contemplar Ávila desde el exterior suponía encontrarse con una ciudad que parecía conservar intacta su apariencia medieval.

Las xilografías nos permiten imaginar cómo se presentaba entonces este conjunto monumental: las murallas dominando el paisaje, las puertas de acceso a la ciudad y, tras ellas, las torres y tejados que componían el perfil urbano.
Pero las estampas no se detienen únicamente en la arquitectura monumental. Su verdadero interés está en que, entre las piedras y los edificios, aparecen también las personas.
Personajes que caminan, comerciantes, campesinos, viajeros, soldados o vecinos anónimos convierten estas imágenes en auténticas ventanas abiertas al pasado.
El recorrido por la Ávila decimonónica nos lleva inevitablemente hasta su Catedral, uno de los edificios más singulares de la ciudad.
Construida como templo y fortaleza, la Catedral de Cristo Salvador se integra en el sistema defensivo de las murallas y constituye una de las grandes joyas del patrimonio abulense.
Las xilografías antiguas permiten contemplar su aspecto dentro del paisaje urbano del siglo XIX, cuando todavía no existían las perspectivas, las carreteras ni los medios de transporte que hoy modifican nuestra percepción de las ciudades.
Junto a la Catedral aparecen otros lugares emblemáticos: iglesias, conventos, palacios y plazas que ayudan a reconstruir el escenario cotidiano de aquella Ávila.
Y es precisamente esa combinación entre monumento y vida cotidiana la que hace que una colección de xilografías resulte tan fascinante.

Entre las escenas populares que podemos encontrar en las representaciones decimonónicas de Ávila ocupan un lugar especial los quintos.
La palabra "quintos" hace referencia a los jóvenes llamados al servicio militar. El sistema de reclutamiento mediante sorteo.
En torno al momento de incorporarse al ejército se desarrollaron numerosas costumbres y celebraciones populares. Los jóvenes llamados a filas adquirían un protagonismo especial en la vida de sus pueblos y ciudades y, en muchos lugares, las despedidas estaban acompañadas de música, reuniones, rondas y celebraciones.

Estas xilografías enmarcadas se convierten en elegantes objetos decorativos para casa, restaurantes y oficinas, entra en nuestra sección de Castilla y León.




Comentarios