La Armada Invencible según el Grabado de John Pine (1739)
- vcunillera2006
- 22 jul
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En el mundo del coleccionismo cartográfico y de obra gráfica en papel, existen piezas que no solo destacan por su indudable valor estético, sino por albergar entre sus líneas de tinta verdaderos salvoconductos de la memoria histórica mundial. Hoy, desde Grabados Antiguos Lanzarote, nos complace analizar una de las obras cumbres de la calcografía británica del siglo XVIII: el grabado calcográfico coloreado a mano de John Pine, editado en 1739, con unas imponentes dimensiones de 42,80 cm x 63 cm.
Esta sensacional obra (correspondiente a la Lámina VIII de su célebre serie) recrea uno de los episodios más dramáticos, mitificados y trascendentales de la historia naval europea: los enfrentamientos de la Armada Invencible en 1588.
John Pine (1690–1756) fue uno de los más destacados e influyentes grabadores y editores ingleses de su tiempo. Amigo íntimo del genial pintor William Hogarth, Pine ostentó cargos de prestigio absoluto como el de Grabador de Sellos del Rey y fue una figura clave en la creación de las primeras leyes de derechos de autor para grabadores (la conocida Ley de Grabado de 1735).
La majestuosidad de esta obra radica en una maravillosa casualidad histórica. En 1739, Pine publicó su obra maestra: The Tapestry Hangings of the House of Lords. Preocupado porque el paso del tiempo, las polillas o los accidentes destruyeran los valiosísimos y monumentales tapices del siglo XVI que decoraban la Cámara de los Lores británica (los cuales conmemoraban la victoria sobre las fuerzas españolas), decidió copiarlos meticulosamente al aguafuerte y al buril.
Su intuición fue profética: en 1834, un devastador incendio arrasó el Palacio de Westminster, reduciendo los tapices originales a cenizas. Gracias a las planchas de cobre de John Pine, hoy conocemos con exactitud milimétrica cómo eran aquellas imponentes composiciones textiles.
La conocida popularmente como Armada Invencible cuyo nombre oficial católico era Grande y Felicísima Armada, fue una titánica fuerza naval enviada por el rey Felipe II de España en el verano de 1588. ¿El objetivo? Navegar por el Canal de la Mancha, escoltar e incorporar a los temibles Tercios de Flandes comandados por el duque de Parma, invadir Inglaterra, derrocar a la reina protestante Isabel I y restaurar el catolicismo en las islas británicas.
La armada estuvo compuesta por una movilización jamás vista: alrededor de 130 buques, 2.500 cañones y cerca de 30.000 combatientes, comandados con gran esfuerzo por Alonso Pérez de Guzmán (Duque de Medina Sidonia), quien asumió el mando tras la repentina muerte del experimentado almirante Álvaro de Bazán. Por el bando inglés, las defensas marítimas quedaron lideradas por Charles Howard (Lord Howard de Effingham) y el legendario corsario Sir Francis Drake.
Dentro de la cronología de la expedición, el 22 de julio de 1588 (según el calendario gregoriano seguido por España) marca un punto de inflexión absoluto. Tras haber partido originalmente de Lisboa en mayo, la Armada había sufrido el azote de severos temporales en el Atlántico, forzando a la flota a dispersarse y buscar refugio desesperado en el puerto gallego de La Coruña.
El 22 de julio fue el día en que la Armada Invencible, una vez reparados los daños materiales y reorganizadas sus líneas de abastecimiento, zarpó de forma definitiva rumbo al Canal de la Mancha. Los barcos españoles desplegaron sus pesadas velas en perfecta formación defensiva.
Apenas una semana después, la imponente formación en media luna española fue avistada desde las costas de Plymouth.
Al adentrarse en el Canal de la Mancha, la dificultad para comunicarse de forma efectiva con las tropas terrestres del duque de Parma en Flandes paralizó la estrategia planeada.
Los hostigamientos de los rápidos barcos ingleses (utilizando brulotes en llamas en la batalla de Gravelinas) sumados a unos vientos e inusuales tormentas árticas absolutamente devastadoras, condenaron a la flota española a rodear Escocia e Irlanda, sufriendo trágicos naufragios que diezmaron a más de la mitad de las tripulaciones.
Este soberbio ejemplar de 42,80 cm x 63 cm, impreso con una exquisita paleta coloreada a mano, es una delicia de composición técnica y narrativa visual:
La Escena Central: Se representa en perspectiva caballera la inmensidad del Canal de la Mancha. En primer plano y con un nivel de detalle asombroso, podemos apreciar la fisonomía de los majestuosos galeones de la época: los navíos españoles con sus altas estructuras de castillo y grandes velámenes, frente a las naves inglesas, más estilizadas y maniobrables. Las aguas están grabadas mediante un profuso entramado de líneas que simulan un oleaje denso y dramático.
La Cartografía de Costa: En la sección derecha se delinean las líneas costeras inglesas (las regiones de Dorset y la Isla de Wight) salpicadas de pequeñas poblaciones, colinas y fortificaciones defensivas con una precisión topográfica fascinante para la época.
Heráldica Real: Presidiendo el cielo de la escena, resalta el imponente escudo de armas de la corona británica, flanqueado por el león y el dragón dinásticos, portando el lema "Dieu et mon droit" ("Dios y mi derecho").
La Orla Perimetral Emblemática: Uno de los mayores atractivos artísticos que Pine implementó en esta plancha fue su magnífico marco decorativo de gusto tardobarroco o rococó. El perímetro se encuentra custodiado por medallones con los retratos de los comandantes, capitanes y nobles ingleses que combatieron en las jornadas de 1588, entrelazados por una profusa guirnalda foliácea de acantos y motivos militares marinos.
Adquirir un grabado de John Pine de 1739 no es simplemente comprar una hermosa estampa marítima; es poseer un fragmento insustituible del patrimonio histórico inglés y una obra de arte calcográfica que salvó de la extinción el diseño de los tapices perdidos de Westminster. Su formato de 42,80 cm x 63 cm la convierte en una pieza de exhibición soberbia, ideal para presidir cualquier espacio dedicado a la historia, el mar o las antigüedades exclusivas.




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