El equinoccio y las diosas del cambio de estación: Ceres y Pomona en grabados del siglo XVIII
- vcunillera2006
- 19 sept
- 2 Min. de lectura

El 21 de septiembre marca un momento especial en el calendario: el final del verano y el inicio del otoño. Este fenómeno astronómico se conoce como equinoccio de otoño, cuando el día y la noche duran prácticamente lo mismo en todo el planeta. El cambio de estación se produce porque la Tierra, al girar alrededor del Sol, mantiene su eje inclinado, lo que hace que la luz solar llegue de manera diferente a cada hemisferio a lo largo del año.
Así, dejamos atrás los días largos y cálidos del verano para dar paso a la serenidad del otoño, con su luz más suave, sus colores dorados y su simbología de cosecha y madurez.
Dos diosas para dos estaciones: Ceres y Pomona
En estas fechas de transición, en Grabados Antiguos Lanzarote presentamos dos grabados del siglo XVIII realizados por Amadeo Gabrieli, inspirados en cuadros de la célebre pintora neoclásica Angelika Kauffmann.

Ceres (Diosa romana de la agricultura) – L’Été (Verano): Ceres es la divinidad protectora de los campos y las cosechas, asociada a la abundancia que ofrece la tierra en los meses estivales. Representa la fertilidad y la plenitud del verano, cuando la naturaleza entrega sus frutos más generosos.
Pomona (Diosa romana de la fruta) – L’Automne (Otoño): Pomona, por su parte, es la guardiana de los huertos y los frutales. Su figura está íntimamente unida al otoño, la estación de la recolección y el disfrute de los frutos maduros.
Ambas deidades encarnan la continuidad de la vida agrícola y el ciclo natural de las estaciones: Ceres simboliza el esplendor del verano, mientras que Pomona anuncia la riqueza tranquila y abundante del otoño.
Los grabados se basan en obras de Angelika Kauffmann (1741-1807), una de las artistas más reconocidas del neoclasicismo europeo. Nacida en Suiza y activa en Italia e Inglaterra, Kauffmann destacó tanto en el retrato como en la pintura de historia y alegoría, un campo donde pocas mujeres lograban reconocimiento en el siglo XVIII.
Fue además fundadora de la Royal Academy of Arts de Londres, lo que demuestra la relevancia de su figura en la historia del arte. Su estilo se caracteriza por la elegancia, la serenidad clásica y un especial talento para transmitir emociones a través de las figuras mitológicas y alegóricas.
Los grabados Ceres – L’Été y Pomona – L’Automne, estampados en el siglo XVIII por Amadeo Gabrieli, son un magnífico ejemplo de cómo el arte clásico refleja la conexión entre el ser humano, la naturaleza y el tiempo.
Se presentan con paspartú, listos para enmarcar, y son piezas ideales tanto para coleccionistas de arte antiguo como para quienes buscan un detalle único y sofisticado en la decoración de su hogar.




Comentarios