Aretusa y Alfeo: un mito grabado por Bernard Picart en 1751
- vcunillera2006
- 26 ago
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En nuestra sección de mitología presentamos hoy una pieza excepcional: un grabado original de Bernard Picart que data del año 1751, titulado “Arethusa pursued by Alpheus and turned to a fountain”, perteneciente a la célebre obra El Templo de las Musas de Michel de Marolles. Con unas generosas medidas de 45 x 29 cm, esta obra destaca tanto por la finura del buril como por la intensidad del tema representado: el instante dramático en el que la ninfa Aretusa, acosada por el dios Alfeo, es protegida por Artemisa mediante su transformación en fuente.
El mito de Aretusa, en la mitología griega, Aretusa era una ninfa marina, hija de Nereo, y fiel seguidora de Artemisa, diosa de la caza y de la castidad. Su vida estaba consagrada a la naturaleza y a la virginidad, símbolos de pureza y libertad. Durante una jornada de caza, Aretusa se detuvo a refrescarse en el río Alfeo. El dios que habitaba sus aguas quedó prendado de ella de manera inmediata. Pero el amor de Alfeo se tornó obsesión: al ser rechazado, emprendió una incansable persecución contra la ninfa. Aretusa, fiel a su promesa de castidad, huyó desesperadamente. Fue entonces cuando Artemisa intervino en defensa de su compañera, envolviéndola en una nube para ocultarla y, finalmente, transformándola en una fuente de agua dulce en la isla de Ortigia, en Siracusa, actual isla de Sicilia. Sin embargo, el mito no termina aquí: Alfeo también se metamorfoseó en río y, deslizándose bajo tierra y mar, logró unir sus aguas a las de la fuente de Aretusa en Sicilia. Así, mito y naturaleza se entrelazaron en un símbolo eterno: la Fuente de Aretusa, que aún hoy brota junto al mar en Ortigia.
En el grabado de Bernard Picart se recoge precisamente el momento de máxima tensión del mito: Aretusa en plena huida, acosada por Alfeo, y el instante en que Artemisa obra su milagro transformador. La composición refleja la lucha entre deseo y libertad, persecución y salvación divina, un tema recurrente en la iconografía mitológica barroca y neoclásica.
Este grabado, por su fuerza narrativa, su calidad técnica y su impecable estado de conservación, constituye una pieza perfecta tanto para coleccionistas de arte antiguo como para quienes buscan una obra con un fuerte valor decorativo y simbólico. Pertenece a nuestra sección de Mitología, y su belleza lo convierte en un testimonio único de la fascinación que los grandes mitos griegos ejercieron sobre el arte europeo del siglo XVIII.




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